Cuando llaman a un personaje, él viene con su mundo. Es completo. Los personajes no son funciones. Guarden la autonomía de cada personaje, dejen aire alrededor de ellos. Nada de cosas lindas, nada de coquetería. No creen criaturas bizarras y feas. Es un pecado no pensar que en toda criatura hay belleza. Yo quiero ver un personaje. Busquen la pequeña música interior que rima con las acciones.
Dejen venir la imaginación. Lo difícil es dejarse hacer, haciendo. Sírvanse de su imaginación. La imaginación es un músculo. Se forma, se enriquece, se nutre. El actor es un receptáculo activo. Está ahí, no para la contradicción, sino para la dificultad. Debe ser cóncavo y convexo. Cóncavo para recibir y convexo para proteger.
Eviten moverse todo el tiempo. Si se mueven sin cesar, no veo nada. Es necesario que encuentren sus detenciones, sus paradas y el propio ritmo. Las paradas dan el movimiento, los estados dan la vida. Para que yo vea, es necesario que ustedes se detengan. No hagan más que una cosa a la vez. (Directamente a una actriz) ¿Qué es lo que haces? No saltes de alegría. ¡Salta, si quieres, y después habla, pero no hagas las dos cosas a la vez! Vi otra actriz) Tú actuaste dos cosas: tu desesperanza y tu confianza. No lograste actuar una cosa a la vez. No vi nada. Define tus gestos. Toma el tiempo para terminarlo todo. No agotes un gesto. Define tus paradas.
Evita la lentitud que intenta hacerse profunda. Para ser honesta, frecuentemente eso es demasiado lento. No caigas en una verdadera lentitud. Es necesario jugar esa lentitud, pero más rápido. La lentitud es un enemigo. En algunos segundos, no queda nada de la iluminación anterior.
Eviten saber actuar, o estar sobre la idea. La verba es gestual en tanto que verbal.
Eviten lo decorativo. Hay quienes no miden el compromiso físico de esa demanda. Entonces, no adornen sus acciones más que para lo esencial. Es peor para aquellos que llegan con un montón de cosas en su saco. Eso es peor. Es una carga demasiado pesada … Sean simples.
Estás tan acelerada -dice Ariane Mnouchkine a una de las participantes- que no te puedo ver. No comentes tus gestos sin cesar. El público no es estúpido, comprende. No tomes el tiempo de actuar tu recorrida y tu cólera. No estás en el presente. Ya estás acá, pero no veo tu recorrido. Quiero reconocer tu recorrido antes de que llegues acá.
Una de las únicas armas que tienen es la acción. Pero en tanto estén en el sólo hecho de hacerla, nada puede ocurrir, nada puede llegarles. Por lo tanto, son necesa¬rios estados, presencias. El estado es el que justifica las acciones. Lo más importante es encontrar su estado. Tienen necesidad de un estado puro, de una seguidilla de esta¬dos muy puros. ¿Eso es ya suficiente para trabajar sobre el estado? ¿Están seguros de creer o de no creer? Mejor crean, es lo más importante. Creer es lo más importante. Creen que el espacio está fuera de ustedes. Es falso, está en ustedes. Yo no puedo recibir el espacio si no veo recibirlo. Si no veo la distancia que rige la mirada de ustedes. Ustedes, antes de estar, ya son vistos. Deben ser visionarios. Eso es esencial.
En tanto que nosotros tengamos entradas ilustrativas, figurativas, no vamos a descollar. Si ustedes ilustran despacio, no hay escena y no hay teatro. Hay que ver para creer. Ustedes quieren creer con la inteligencia. ¡No! Dense el tiempo de permitir que surja en ustedes algún tipo de estado.
El problema es la relación entre el interior y el exterior. A un actor: Tú no llegas a traducir esta relación, haces pequeñas cosas en lugar de dejamos ver un estado … Son los signos los que hacen la pregunta. En tanto te preocupes por la exterioridad del signo, no hay emoción posible. No te ocultes, devélate. Es necesario ser osado para descubrir. Eres figurativo en lugar de metafórico, en lugar de encontrar el signo.
Tu problema será siempre la traducción del estado. Es un problema de traducción.
La actuación dramática es una traducción. Traducir algo inmaterial, traducir una emoción en un cuerpo. Es a través del cuerpo que esta emoción se opera. El actor es un doble traductor, porque su propia traducción debe ser, asimismo, traducida.

Ariane Mnouchkine

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