foto-la-musica-2-liviana.jpg 

Laura Gentile(Clarin) 

Una Pareja  a  la   Hora  del   Adios

 Una obra de Marguerite Duras, dirigida por Mariano Dossena, indaga sobre los destinos de una convivencia

La propuesta es extraña, como ir un ratito a enfrentarse a lo más íntimo de una pareja, al dolor más intenso, a los secretos más vergonzosos. Un instante. Para después esperar que se prendan las luces y dejarlos a ellos en ese dolor.

Por estos días se puede ver en el Centro Cultural de la Cooperación La música, una obra escrita por Marguerite Duras, protagonizada por Victoria Arderius y Alejandro Falchini y dirigida por Mariano Dossena.

En un hotel de Francia, una conserje de la cual sólo se escucha su voz, anuncia llamadas a sus huéspedes, brinda datos. La luz es muy tenue y apenas se adivinan siluetas circulando en un pasillo. Las voces en off y los apagones enrarecen el ambiente preparando para lo que será un encuentro extraño.

Una pareja separada hace dos años se reúne para cerrar los términos del divorcio. Sin tutearse, en una breve noche e interrumpidos por los llamados telefónicos de sus parejas actuales, los personajes se dicen todo aquello que no se dijeron antes.

La música es una obra de voces, claras, ondulantes, voces que recitan textos, fieles a los tempos de escritura de la Duras. Es también una obra de gestos contenidos, bocas tensas, que no dicen lo que quieren decir hasta que estallan. Y es una obra de iluminación reconcentrada, como un zoom lumínico que recortara a los personajes y los llevara a un primer plano propio del cine.

En ese sentido la puesta de Dossena cumple con los requisitos de Duras: es fluida, contundente, conmueve. Y es la protagonista, Victoria Arderius, con su vestuario, su porte y maneras, la que ahonda la idea de la elegancia. Una mujer de otras épocas.

Y es también una obra que permite, o, en realidad pide inevitablemente, que el espectador se pregunte sobre sus propias experiencias del amor. Y pueda incluso hasta enojarse con la postura de Duras, al intuir cierto regodeo en la inmensa melancolía de lo que ya no es. Como una pena chasco”, diría el escritor Alberto Laiseca. Porque si los dos rehicieron su vida ¿por qué entonces no estar felices con lo nuevo? Y si no están felices ¿por qué no volver a intentarlo?

Al salir, alguien tararea una canción de Liliana Felipe: se van a amar/ pues aménse, /se van a odiar/ sepárense.

Anuncios