foto-4-espacio-escondido.jpgEspacio escondido
Por Cecilia de la Cruz
Encerrados en dos pequeños teatros, un hombre y una mujer abren sus respectivos telones parecidos a los de una casa de títeres para dar lugar al estreno de la dramaturgia de Paul Auster en la Argentina: autor norteamericano que ha traducido las obras del inigualable Beckett y que sigue su camino transitando la poética del absurdo.

Es por eso que a través de Espacio Escondido dos seres mantienen una relación imprecisa, ligados por una prehistoria que no conocemos, y la particularidad de su relación se encuentra en que los diálogos que los unen se encuentra contradichos por la distancia que impica estar encerrados en dos espacios diferentes.

Pero es este encierro voluntario, y no entre cuatro paredes, el disparador principal para el intercambio de reflexiones existenciales que comienzan con una mínima frase hasta llegar a un climax en el cual la palabra se vuelve absurda vaciandose y volviéndose a llenar de nuevos significados.

Los dos personajes parecen emerger de los años dorados del cine y congelados en esa temporalidad a través de su vestuario, modos de moverse y actuar sus continuas referencias al pasado impreciso que los mantiene aún unidos rodearán la cuestión del lenguaje en la que tanto hace hincapié el maestro del absurdo: juegos de palabras que terminan en magníficos trabalenguas, referencias inexistentes o no comprendidas, trivialidades que quedan suspendidas en la incomprensión tanto del otro personaje como del espectador. Todo esto se encuentra potenciado por los rotundos silencios que intercalan los cuadros que estructuran sin ninguna lógica causal la pieza teatral.

Sin otra utilización espacial más que la de los dos teatritos en el centro del escenario, la inmutabilidad de la escena presenta un quiebre a partir del juego de luces y el despojamiento de los personajes que seguirán buscando…

De este modo la búsqueda se transforma en el principal hilo conductor de la acción y el único modo que tienen para lograr su objetivo es el diálogo que ubica al espectador en la incertidumbre para despojarlo del tiempo y los lugares comunes de la vida cotidiana.

Por eso Espacio escondido es una búsqueda y al mismo tiempo un hecho. Es el lugar en el cual se ubican los actores y en el cual nos invitan a posicionarnos para darle la bienvenida a Paul Auster; un autor que rinde homenaje a Beckett y por la misma razón al teatro universal.

Publicado en Leedor el 14-8-2006 
 

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